Yo miraba tus manos e inventaba historias de aleteos sobre mis pechos, de roces suavísimos entre mis muslos. Al instante pétalos y plumas acudían en una lluvia inesperada a mojarme los sentidos. Aprendí así a estar eternamente sedienta de panales, mientras
miraba yo tus manos.
( CUANDO ME LLAMES, DI QUE ME HAS ENCONTRADO EN LOQUOVIP )