Olor de Venecia y pubis humificando la estancia viste al girasol gigante que asoma por la ventana mientras los cristales siembran
rumores de la calzada, que el mundo se ofrece vivo como el bosque a las mañanas, lo mismo que yo me ofrezco enloquecido de magia a contemplarla sinuosa como sirena varada en el corazón de todas y cada una de las playas mientras duerme silenciosa, tendida sobre la cama, como una duna de arena bajo quietas olas blancas.
( DIME QUE ME LLAMAS DESDE LOQUOVIP CUANDO HABLES CONMIGO )