Yo a ella la miro despierto de afrodisíacos y arpas, mil avisperos describen pasiones abiertas y altas, mi vientre se excita raudo de erótica y silenciada yedra del escalofrío por su piel desparramada y en mi entrepierna, la fiebre, bebe un éxtasis de salvias por la canela en dos muslos de sus piernas destrenzadas.
( DIME QUE ME LLAMAS DESDE LOQUOVIP CUANDO HABLES CONMIGO )