No gastes mi nombre, no fuerces los labios. Recupera el sentido del silencio: busca un sustituto, unas sílabas gratas, una voz que no alcance a mis oídos. Lanza palabras aledañas. Llámame con un nombre equivocado. Regresa a las voces primigenias.
( CUÉNTAME QUE ME LOCALIZASTE EN LOQUOVIP )