Es que cuando estoy en la dulce dimensión que se cobija en tus entrañas, ¡No existe un detente! Todo es, todo ocurre en un eterno y pragmático momento, hasta que nuestras almas santas y perversas eyaculan felicidad, enfriando a los gritos excitados del infierno, humedeciendo de rocío a las calmadas nubes del cielo.
( DIME QUE ME LLAMAS DESDE LOQUOVIP CUANDO HABLES CONMIGO )